Tailandia llora la muerte del oso panda chino Chuang Chuang

La trágica noticia de la muerte del oso panda Chuang Chuang en el zoológico de Chiang Mai en Tailandia, ha conmocionado tanto al país que hasta se ha convertido en un fenómeno viral en las redes sociales.


Oso panda Chuang Chuang

Los osos panda son seguramente algunos de los animales más maravillosos del mundo, diferentes a todos los demás y capaces de generar en nosotros una ternura que sólo es alcanzable por algunas especies elegidas, transformándoles en grandes protagonistas de zoológicos y reservas.

De vez en cuando, al producirse el fallecimiento de alguno de sus ejemplares, la noticia suele recorrer todo el mundo por lo trágica que resulta, y eso es exactamente lo que acaba de ocurrir en Tailandia, donde las autoridades locales acaban de confirmar el deceso de Chuang Chuang, uno de los osos pandas cedidos por China a este país.

El oso panda en cuestión, que dejó de existir a sus 19 años en el zoológico de Chiang Mai, será sometido en los próximos días y semanas a una serie de autopsias, ya que los conservacionistas chinos pretenden saber por qué una criatura aparentemente saludable murió de la nada.

Wuthichai Muangman, director del zoológico de Chiang Mai, convocó una rueda de prensa ante los medios nacionales para confirmar los rumores que indicaban que sus propios cuidadores habían hallado sin vida al panda, un macho muy querido por todos, a media tarde del pasado lunes. Los esfuerzos por reanimarlo fueron completamente en vano, se detalló.

“El oso panda Chuang Chuang comió bambú y caminó normalmente (…) empezó a tambalearse, mover el cuello, se detuvo y se cayó colapsado”, afirmó un conmocionado encargado de este establecimiento, después de corroborar las cámaras de seguridad del lugar.

Grandes repercusiones

Chuang Chuang era tan famoso en toda Asia que, al conocerse la noticia sobre su fallecimiento, rápidamente las redes sociales de aquella parte del mundo y Twitter se llenaron de comentarios de tristes internautas, entre incrédulos y aceptando que ya no volverían a verlo en Chiang Mai, donde los pandas son casi un símbolo y gozan de todo tipo de cuidados específicos.

El mismo Wuthichai señaló que el cadáver del malogrado animal permanece por el momento en una clínica veterinaria de la zona, y que los veterinarios que lleguen de China serán los encargados de realizar la autopsia para conocer qué ocurrió con esta situación tan repentina, llevando después los informes al propio gobierno del gigante asiático.

Esto tiene que ver con que China y Tailandia mantienen acuerdos dentro de lo llamado “diplomacia del panda”, que consta de una serie de protocolos por los cuales la primera nación le cede a la segunda algunos de sus ejemplares para que sean protegidos y exhibidos.

Para China, esta alianza tiene múltiples objetivos, entre los que aparecen algunos como el proyectar una imagen internacional un poco más amable, como así también estrechar lazos con otros países en los que no pueden disfrutarse ciertas especies como ésta.

Además, los integrantes del zoológico tailandés decidieron honrar a su manera la partida de este querido integrante del organismo vistiéndose de luto por la muerte del oso, que incluso contó en algún momento con un canal que transmitía todo lo que hacía, durante las 24 horas del día, junto a su compañera, que ahora ha quedado sola.

Corta vida en cautiverio

Chuang Chuang, conocido como “Tewan” -Ángel- por quienes forman parte del establecimiento que alberga estos animales, nació el 6 de agosto del 2000 en el centro de investigación y crianza de pandas gigantes en la ciudad de Chengdu, en el suroeste de China, uno de los más famosos del mundo en lo que respecta a la conservación de esta especie.

Como parte del acuerdo que ya hemos mencionado fue cedido en octubre del 2003 a Tailandia junto a la hembra Lin Hui, pretendiendo que ambos tengan descendencia, como así también que los científicos de este país puedan estudiarlos.

Ambos objetivos fueron alcanzados, ya que estos osos panda tuvieron una cría en el 2009 mediante inseminación artificial, una osa bautizada como Ling Ping, y que desde el 2013 fue devuelta a China, permaneciendo aún en Chengdu.

De hecho, se esperaba que en aquel año la familia completa volviera a China, pero la adaptación de los padres había sido tan buena a su nuevo hogar, que ambas naciones llegaron a una renovación del contrato de la cesión de los adultos, que vencía en 2013.

La muerte de Chuang Chuang se ha transformado en una terrible noticia que no hace más que poner en tela de juicio la supervivencia que estos animales pueden tener en cautiverio, incluso cuando todas las pruebas señalan que en estas condiciones pueden alcanzar los 30 años de vida, mientras que en sus hábitats originales no suelen superar los dos tercios de esa edad.


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