Preocupación por los incendios forestales en Indonesia

En este año 2019 el planeta está sufriendo grandes incendios que arrasan con millones de hectáreas de bosques y acabando con especies de animales, un grave problema que ahora está afectando a Indonesia.


Aunque en las últimas semanas hemos estado siguiendo muy de cerca todo lo que ocurre con el avance de las llamas en la Amazonía brasileña, no podemos perder de vista que también otros bosques y regiones naturales del mundo están ardiendo como consecuencia del cambio climático, transformándose a su vez también en causas de su reproducción.

Eso es exactamente lo que está ocurriendo en Indonesia, donde el número de incendios en las selvas tropicales ha crecido tanto que provocó la aparición de una gigantesca humareda tóxica que ya afecta a buena parte del sudeste de Asia, y hace creer a los científicos que elevará la temperatura de la región durante los próximos meses.

Caso similar al de Brasil

Al igual que sucede en Sudamérica, mayormente estamos hablando de incendios no sólo ilegales sino también intencionados, que comienzan por parte del hombre pata limpiar zonas que luego puedan ser utilizadas para la agricultura, pero que terminan devastando tanto bosques como selvas en las islas de Sumatra y Borneo, por señalar algunas de ellas.

Ante esta situación, y a diferencia de lo que ha ocurrido con Jair Bolsonaro, el gobierno de Indonesia tomó inmediatamente medidas al respecto, desplegando helicópteros cargados de agua, y trasladando a miles de soldados e integrantes de las fuerzas de seguridad para combatan el fuego, con el fin de minimizar las pérdidas.

Los incendios de Indonesia generan una gran preocupación.

Estos incendios, que se han producido aunque con menor difusión en Indonesia, están protagonizando una de las temporadas de fuego más feroces que se recuerdan en la historia del mundo, justo cuando el fantasma del cambio climático se agita como nunca.

Y como en Brasil, aunque se suelen ver incendios en esta parte del año, el 2019 ha sido el de peor registro por cuestiones como las sequías o la inoperancia política, lo que no hace más que multiplicar de manera exponencial los daños.

De acuerdo a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático -ASEAN-, el número de áreas de potenciales focos de incendio ha crecido sin precedentes como consecuencia del intenso calor en Indonesia, mientras la vecina Malasia se ve cubierta de una nube de humo tóxico.

Estos expertos consideran que, ahora mismo, hay unos 1.620 puntos calientes ubicados en las inmediaciones de Borneo, contra la mitad que podían hallarse el año pasado, lo que pone en riesgo ya no sólo a Indonesia sino también a las naciones con las que comparte este territorio, en los casos tanto de la propia Malasia como de Brunei.

Tensión diplomática

Kiki Taufik, representante de la organización Greenpeace, ha comentado al respecto que todos estos eventos deberían recordarnos que “nos enfrentamos a una crisis climática”, añadiendo que existen “similitudes entre los incendios de Indonesia y los de la Amazonía”, ya que en ambos casos hay una manifiesta intencionalidad de barrer con los suelos para luego explotarlos fácilmente.

Volviendo al caso concreto de Indonesia, nos encontramos con que la situación actual recuerda a la del 2015, momento en el que se habían producido los peores incendios en la historia del país en las últimas décadas, lo que no sólo provocó el arrase de buena parte del territorio local, sino también que sus habitantes aspiren aire contaminado por semanas.

Un informe realizado por científicos norteamericanos desveló, más aquí en el tiempo, que esas nubes tóxicas podrían haber sido la causa de unas 100.000 muertes prematuras de ciudadanos indonesios, lo que se desprende del notorio aumento de enfermedades respiratorias y similares.

Para las autoridades de Indonesia, esta problemática se traduce también en una serie de tensiones diplomáticas con algunos de sus vecinos como Malasia, cuya ministra de Medio Ambiente, Yeo Bee Yin, no sólo manifestó su preocupación al respecto, además de instar a sus colegas a actuar inmediatamente, ofreciendo también su ayuda.

Mientras tanto, la ministra de Medio Ambiente de Indonesia, Siti Nurbaya Bakar, contraatacó de alguna manera al asegurar que no sólo existen puntos calientes de este tipo en Indonesia, sino también en territorio del Borneo malasio y en otros lugares de la península de Malasia.

En cualquier caso, y más allá de cuestiones de políticos, la realidad es que la calidad del aire se ha empobrecido tanto en estos lugares que muchos consideran que ha llegado a la calificación de “insalubre” en la capital de Malasia, Kuala Lumpur, y sus alrededores.

Por esta razón, durante la última semana centenares de escuelas locales, sobre todo del estado de Sarawak en Borneo, decidieron no abrir sus puertas para que los concurrentes a ellas no queden al alcance de las nubes tóxicas, impactando ya de lleno en su calidad de vida.


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