Macizo de Peñas Blancas, lugar perfecto para el turismo rural

Hoy nos trasladamos a uno de los lugares más hermosos de Nicaragua, el Parque Natural de Peñas Blancas, donde se puede practicar el turismo rural descubriendo terrenos prácticamente vírgenes y culturas milenarias.


Macizo de Peñas Blancas en Nicaragua

Nicaragua es uno de esos extraños casos de países que poseen una innumerable cantidad de atractivos turísticos naturales, no sólo muchos de los cuales no son visitados por la mayoría de los viajeros, sino también los que a veces ni siquiera figuran en los sitios para extranjeros.

Es por este motivo que hoy queríamos centrarnos en una de sus indiscutibles bellezas, el Macizo de Peñas Blancas, que se ubica al norte del país, entre los departamentos de Jinotega y Matagalpa, ofreciendo a quien accede hasta allí una enorme cantidad de atractivos sin igual.

Por mencionar sólo algunos y antes de entrar en detalles, podemos hablar de selvas tropicales, cascadas, comunidades rurales que nos esperan con los brazos abiertos, y otros tantos que sólo podemos descubrir una vez que nos adentremos en esta maravillosa región nicaragüense.

Paisajes y biodiversidad únicos

El Macizo de Peñas Blancas, que figura en algunos letreros como “The Peñas Blancas Massif”, surgió a través de la historia como consecuencia del movimiento de las placas tectónicas que se hallan por debajo de la superficie del planeta, hasta erigirse como parte de la Cordillera más grande de Isabelia, famosa en esta parte del mundo.

Para llegar allí, podemos hacerlo desde los tres municipios que ocupa, los de La Dalia y Grande de Rancho en Matagalpa, y Cuá-Bocay en Jinotega, todos los cuales permiten entrar a la Reserva Natural, como se le declaró en 1999 para proteger los bosques que la conforman.

Ya desde lejos podemos dejarnos sorprender por lo vistoso de este macizo, con sus paredes blancas por el trabajo que el calcio ha desarrollado en sus paredes, casi como la bienvenida a un espacio que alberga todo tipo de especies endémicas, preservadas naturalmente en recovecos y cuevas.

El estado casi virgen de la zona es sin duda uno de sus grandes encantos, muchos de los cuales contiene dentro de la Reserva de Biosfera de Bosawás, el área protegida más grande de América Central, y uno de los sitios del mundo con mayor variedad de flora y fauna.

Cascada Arco Iris en el Parque Natural Peñas Blancas.

El lugar, que suele tener precipitaciones promedio mucho más altas que las partes llanas del país, de vez en cuando permite a sus visitantes conocer también las hermosas vistas del sol que se cuela entre los árboles y la selva, balanceándose así con los ríos y riachuelos.

También te llamará la atención, probablemente, ver que en cualquier momento del año en el que pases por allí la vegetación se encuentra exuberante, llena de vida, y eso se debe a que casi su totalidad puede definirse como siempreverde o perennifolio, manteniendo las hojas siempre.

Algunas de las variedades de árboles que se encuentran en el Macizo de Peñas Blancas son el Roble Negro, el Granadillo o el Nogal, con la particularidad de que ciertos ejemplares alcanzan las decenas de metros de altura, sirviendo como una protección infalible para los helechos arborescentes, orquídeas, bromelias, heliconias y palmeras que crecen a sus pies.

Si nos vamos a los animales, aunque por supuesto faltan estudios mucho más detallados cuya ausencia se debe a lo inexplorado del lugar, sí se sabe de la existencia allí de especies como por ejemplo el Quetzal, y tampoco falta una gran variedad de ranas y sapos, que seguramente tendrás oportunidad de ver de cerca durante tus recorridos.

Comunidades locales, otro atractivo

Decíamos al comienzo del artículo que una de las características más distintivas de este paraje son los grupos de personas que habitan constantemente en Peñas Blancas, muchos de los cuales de hecho descienden de los aborígenes que los ocuparon en el pasado.

Estas organizaciones sociales cuentan ahora con cooperativas que les permiten obtener un mayor rédito económico de sus actividades agropecuarias, las cuales realizan siguiendo métodos antiguos que sirven para proteger el suelo, y nada tienen que ver con los actuales, tan criticados.

Rica y deliciosa gastronomía local.

A partir de ello, los turistas podemos visitar los sitios en los que producen banano y café, dos de sus productos típicos, pero también otros en los que aparecen cosechas de tomates, papas, repollo o pimienta, muchos de los cuales dan lugar a los platos típicos de la región.

A su vez, la abundancia de agua en esta porción de territorio, mientras en otros tantos comienza a acentuarse su falta, le ha transformado en uno en el que se realizan todo tipo de eventos y rituales en los que personas de varios países latinoamericanos rinden tributo a los dioses.

Un buen momento del calendario para conocer el Macizo de Peñas Blancas y sentirnos inmersos en su cultura local -la cual debemos respetar al máximo- es Semana Santa, período en el que los residentes se bañan en los ríos y las quebradas, o bien cubren sus cuerpos con barro, a fin de sanar las heridas de los meses anteriores y mejorar su condición.

Descubriendo el Macizo de Peñas Blancas

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