La superficie del Ártico, en mínimos históricos

Este año se ha demostrado mediante estudios científicos que la temporada de deshielo en el Ártico es cada vez más larga, lo que se traduce en mayor cantidad de hielo que se derrite por temporada.


Deshielo en el Ártico

En las últimas semanas venimos aportando sobradas muestras acerca de cómo una de las principales consecuencias del calentamiento global es el derretimiento de los hielos glaciares, que ahora han llevado al Ártico a expresar su menor superficie de la historia.

Como sabemos, ya casi terminado verano ha sido uno de los más cálidos de los que se tiene registro, con meses como los de junio y julio récord para todos los tiempos, y un agosto que tampoco ha estado demasiado lejos de ello.

Estas estadísticas extremas, difíciles de proyectar cuando sólo estamos leyendo sobre ellas en papel, tienen todo tipo de devastadoras consecuencias sobre el planeta, como por ejemplo la desaparición de grandes masas de agua congelada que son claves para el funcionamiento de los ecosistemas.

Ahora, a sólo unos días de que finalice la época de deshielo del Ártico, nos encontramos con que las extensiones de superficie de la región son las menores de las que se tenga conocimiento, como certifican investigadores del Instituto Alfred Wegener y de la Universidad de Bremen, que han estado estudiando los efectos del cambio climático en aquella región.

Según estos expertos, “el hielo ártico se ha situado por debajo de los 4 millones de kilómetros cuadrados”, una superficie que se posiciona por segunda vez en cifras sin precedentes desde 1979, que es cuando comenzó a tomarse nota de esta problemática.

Resultados levemente optimistas

Lo curioso del caso es que, incluso cuando estas informaciones dan cuenta de un inconveniente que no deja de avanzar, los científicos creen que todo pudo haber sido mucho peor, al menos si nos deteníamos en las proyecciones que se conocían para inicios de agosto.

En aquel momento, el área con una concentración de hielo marino de más del 15% se estaba derritiendo a niveles nunca antes conocidos y, sin embargo, por suerte el fenómeno se fue desacelerando conforme corrió el octavo mes del año.

Con estas conclusiones y ya esperando lo que será la temporada del próximo año, los especialistas coinciden en que “el valor más bajo hasta ahora para 2019 fue de 3,82 millones de kilómetros cuadrados”, registrado durante este pasado 3 de septiembre.

Christian Haas, geofísico y jefe de la sección de hielo marino en el Instituto Alfred Wegener, añade que sus estudios satelitales “muestran que entre marzo y abril de 2019, hubo una disminución inusualmente grande en la extensión del hielo, de la cual el hielo marino del Ártico no pudo recuperarse”, por lo que los próximos años resultarán claves con este fin.

El calor del agua, factor decisivo

Otro aspecto al que se le está prestando mucha atención por estos días tiene que ver con ciertos cambios en la temperatura del agua, que evidentemente ha subido, y que podría generar derretimientos de los hielos del Ártico incluso cuando las temperaturas del aire han caído por debajo de los puntos asociados al descongelamiento.

De confirmarse estas hipótesis, el 2019 podría terminar como el año con menor cantidad de superficie para el Ártico, incluso quedando por debajo de los 3,4 millones de kilómetros cuadrados con los que se finalizó el 2012, hasta ahora el peor año de la historia.

Para obtener conclusiones más precisas, los científicos tienen que analizar detalladamente los datos que se irán obteniendo tanto en septiembre como octubre, aunque sus teorías iniciales es que el 2019 no resultará peor que el 2012, o ya tendrían indicios más concretos de ello.

“Registrado o no, este año confirma la reducción continua a largo plazo del hielo marino del Ártico como resultado del cambio climático, lo que hace cada vez más probable que en unas pocas décadas el Ártico estará libre de hielo en verano”, ha alertado de cualquier modo Haas, añadiendo que eso provocará desequilibrios que afecten sobre todo al continente europeo.

Temporada de deshielo más larga

Algunas de las explicaciones que se pueden dar acerca de esas previsiones poco amables tienen que ver con la prolongación que sufrirán las temporadas de deshielo, cada vez más largas con el aumento de las temperaturas tanto del aire como del agua que rodea a estas masas de hielo.

Desde el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve -NSIDC-, han señalado que “la temporada de deshielo del Ártico se ha alargado en un promedio de cinco días por década entre 1979 y 2013”, y ese efecto podría incluso agravarse en los próximos años.

Julienne Stroeve, experta y autora de estos últimos trabajos, detalla que “la prolongación de la temporada de deshielo está permitiendo que exista más energía del sol mientras almacene en el océano y aumente la fusión de hielo durante el verano, debilitando en general la capa congelada del mar”.

Incluso, poco a poco se observan características muy específicas de este fenómeno, como por ejemplo que la extensión del período de descongelamiento se produce más por un retraso de la temporada de heladas siguientes, que por una finalización anticipada de las anteriores.


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