La energía nuclear es cada vez más lenta, costosa y contaminante

Los últimos informes que presentan los científicos, demuestran que la energía nuclear es más lenta y costosa, siendo además mucho más contaminante que las energías renovables.


Planta de energía nuclear

Hace ya tiempo que científicos y defensores del medio ambiente vienen recomendando abandonar las tradicionales energías nucleares por las de tipo renovables y, ahora, nueva evidencia demuestra que las primeras están siendo cada vez menos redituables.

De acuerdo al Informe sobre el Estado de la Industria Nuclear Mundial -WNISR- que acaba de ser publicado, los reactores que producen la energía nuclear de la que nos hemos servido las últimas décadas, están transformándose en una opción “cada vez menos económica y más lenta” pensando en la neutralización de las emisiones de dióxido de carbono.

Por supuesto decimos esto porque, de cara al futuro, el análisis de cualquier tipo de energía tiene que hacerse también respecto de cómo afecta el medio ambiente, y es justamente allí donde las usadas hasta el momento se están volviendo menos efectivas.

Mycle Schneider, autor principal del estudio, aseguró ante los medios que resulta “urgente estabilizar el clima”, pero que “la energía nuclear es lenta” y “no satisface ninguna necesidad técnica u operativa que los competidores con bajas emisiones no puedan satisfacer mejor, más barato y más rápido”, desgranando un poco el asunto.

En cuanto a la investigación, intenta comprender mejor lo ocurrido desde el 2009 hasta la fecha, período en el que el tiempo medio de construcción de cada reactor nuclear se ha establecido en alrededor de 10 años, muy por encima de las estimaciones que refiere la Asociación Nuclear Mundial -WNA-, de un mínimo de 5 años y un máximo de 8 años y medio.

Esta evidente demora que existe entre los plazos estimados de instalación de los reactores nucleares y cuánto lleva realmente que estén funcionando, es una de las tantas razones por las que se desaconseja su uso y se recomienda el reemplazo por energías renovables.

“Para proteger el clima, debemos reducir la mayor cantidad de emisiones de dióxido de carbono al menor costo y en el menor tiempo posible”, detalla Schneider, agregando que las antiguas centrales siguen emitiendo gigantescas cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera mientras se espera que sean sustituidas por otras un poco más eficientes.

Defensa del sector nuclear

La propia WNA declaró, a través de un comunicado oficial enviado por correo electrónico, que está comprobado cómo puede hacer frente a “la provisión de nueva generación más rápido que otras opciones de bajas emisiones”, añadiendo incluso que “en muchos países la generación nuclear proporciona en promedio más energía de baja emisión por año que la solar o la eólica”.

De igual modo, los representantes de esta industria defendieron su postura aludiendo a que los tiempos de construcción de los reactores “pueden ser tan cortos como 4 años” siempre y cuando exista la decisión política y los avales económicos para su desarrollo.

Insistencia de los expertos

Sin embargo, y a pesar de este ensayo de reconocimiento de supuestas ventajas de la energía nuclear, los especialistas que han trabajado en el informe WNISR se muestran convencidos de que el costo de generar energía renovable es menor.

Para ello han ejemplificado del siguiente modo: el costo de producir energía solar oscila entre 36 y 44 dólares por Mwh, mientras que el de producir energía eólica terrestre se sitúa entre 29 y 56 dólares por Mwh. Estos son registros mucho menos de los que se tienen para la energía nuclear, que cuesta aproximadamente entre 112 y 189 dólares.

Si tomamos el período de la última década del que hemos hablado anteriormente, el estudio WNISR respalda sus conclusiones señalando que en 10 años el coste de producción de energía solar ha disminuido un 88%, mientras que el de producción de energía eólica ha caído un 69%.

¿Y qué pasó durante ese tiempo con las energías nucleares? Pues bien, en su caso del 2009 a la actualidad el costo de generación de este tipo de energía ha aumentado un 23%, lo que demuestra cómo poco a poco la economía y la inversión a largo plazo comienza a ser otro motivo de peso para abandonarla en favor de sus reemplazos naturales.


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