Imbassaí, la última joya de Salvador de Bahía que no puedes perderte

Uno de los destinos turísticos de Salvador de Bahía que se encuentra rodeado de vegetación virgen y donde reina la tranquilidad para el visitante, disfrutando de hermosas playas y entornos naturales.


Imbassaí Brasil

Salvador de Bahía es, desde hace décadas, uno de los principales sitios turísticos que podemos encontrar en Brasil, un país famoso por sus playas, la amabilidad y la alegría de sus ciudadanos, y los climas amenos que acompañan los paseos y actividades al aire libre.

Sin embargo, y como suele ocurrir con muchos otros destinos famosos, guarda hasta el día de hoy algunos atractivos secretos que poco a poco comienzan a ser descubiertos, siendo Imbassaí uno de ellos, para muchos “la última joya” del lugar.

Se trata de un pequeño pueblo no muy lejos de Salvador, a aproximadamente una hora del Aeropuerto Internacional de Salvador de Bahía, y que se diferencia de la principal urbe local por mantenerse aún rodeado de vegetación virgen, brindando además una tranquilidad que ya difícilmente pueda hallarse en otras partes del estado.

Con condiciones meteorológicas templadas durante todo el año y temperaturas que se mantienen siempre entre los 25º y los 40º C, se trata de un lugar que podemos visitar cuando nos queden cómodas las fechas, sin por eso resignar algunas de sus bellezas y opciones de entretenimiento.

De más está decir que Imbassaí es perfecta para conocer los entornos naturales que la rodean, con bellísimas playas y también reservas que han sido dispuestas para cuidar la variedad cantidad de especies tanto de animales como de plantas de la región.

Principales atractivos

Una vez que llegues allí, notarás que la mayoría de las oficinas de turismo coinciden en recomendarte algunos pasos o alternativas de diversión en particular, así que vamos a comentarte un poco más sobre las que no deberías perderte.

Primero que nada, los amantes de las criaturas marinas tendrán la posibilidad de disfrutar del proyecto Tamar, un santuario para la protección y rehabilitación de las tortugas de los más reconocidos del planeta, en el que también podrás ver de cerca tiburones, pulpos y rayas, todos rescatados por una ONG local, para su posterior rehabilitación y devolución al mar.

El Projeto Tamar, como se le denomina en portugués, recibe miles de visitantes cada temporada, y no sólo es una oportunidad única para acercarte a criaturas de otro modo inaccesibles, sino que se trata de un recorrido plagado de riqueza histórica y cultural, gracias a que conforma el Instituto Brasileño de Museos, como uno de sus más aconsejables centros.

Mientras tanto, también tenemos para los amantes del sol y el mar la clásica Praia do Forte, a unos 10 kilómetros al norte de este pueblo, y la cual sobresale por sus aguas naturalmente cristalinas y arenas blancas como ya en pocas partes del continente. El respeto por la fauna marina y el pensamiento ecologista de quienes lo visitan le añade un toque especial.

Incluso, te recomendamos que vayas con tiempo, ya que las pequeñas construcciones que se ubican alrededor de la playa no sólo son pintorescas sino además acogedoras, y encontrarás entre ellas restaurantes para degustar algunas exquisitas preparaciones locales con pescado.

De más está decir que, aunque te alojes en Imbassaí, tienes que tomarte unos o dos días para conocer en detalle Salvador, una de las ciudades más antiguas de Brasil, con más de tres millones de habitantes y la urbe más relevante del norte del país.

Uno de los paseos clásicos que realizan los viajeros es el que les sube al Elevador Lacerda, construido en 1873 con la finalidad de conectar la Plaza Tomé de Souza en la ciudad alta, y la Plaza Cairu en la parte baja, a través de 72 metros de recorrido que se completan en apenas 22 segundos.

Salvador posee además un estilo diferente al de muchas otras grandes localidades brasileñas, dado que se nota la influencia tanto europea como africana en cada uno de sus edificios como de los eventos culturales que se desarrollan en ellos gracias a los muchos teatros y carnavales, como así también festividades religiosas en momentos específicos del año.

La reserva natural, imperdible

Y, antes o después de las actividades anteriores, no deberías marcharte de allí sin conocer la Reserva de Imbassaí, un área protegida en la que nuestros ojos rebalsan de cocoteros, arenas blancas y muchísimos otros ejemplos de lo que la naturaleza puede ofrecer.

Incluso, en los últimos años se han levantado algunos alojamientos muy coquetos y sumamente cuidadosos con el medio ambiente, así que puedes dormir dentro de la reserva si es que estás dispuesto a pagar un poco más que fuera de ella.

Estos establecimientos suelen proponer todo tipo de programas de entretenimiento para quienes se queden en ellos, que van desde la práctica de deportes tradicionales como el fútbol o el vóley hasta otros más locales como la zumba o las artes marciales brasileñas. Tampoco faltan piscinas, spa o bares para realmente descansar y olvidarnos de la rutina.


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