Hallan restos de uno de los mayores dinosaurios voladores de la historia

El mundo de los dinosaurios siempre ha cautivado al ser humano. En esta ocasión investigadores descubren restos de los dinosaurios carnívoros voladores con las dimensiones más grandes nunca antes conocidas.


Los dinosaurios han llamado la atención del hombre moderno desde que hace ya un par de siglos comenzaron a descubrirse y clasificarse todo tipo de restos de estos muchas veces gigantescos animales que dominaron la Tierra antes que nosotros.

Con cada nuevo hallazgo, lo que sabemos acerca de estas criaturas se va renovando, y más que nada si pensamos en restos fósiles de especies de las que se conocía poco o nada, y que entran rápidamente al selecto grupo de las más espectaculares de la historia.

Esto es lo que puede decirse del reciente descubrimiento realizado por un equipo de paleontólogos en Canadá, quienes han dado con lo que queda de una nueva variante de pterosaurio, que aparentemente puede haber alcanzado los 10 metros de envergadura y los 250 kilogramos de peso, lo que le convierte en uno de los animales voladores más grandes de la prehistoria.

Un intimidante reptil volador

El animal en cuestión, que ha sido llamado coloquialmente Dragón Congelado del Norte y en términos académicos denominado “Cryodrakon boreas”, vivió hace unos 77 millones de años según las primeras conclusiones, en la denominada era del Cretácico.

En aquel momento no debió haberle faltado competencia, dado que seguramente coincidió con otro de los pterosaurios más famosos, el Quetzalcoatlus, capaz también de alcanzar los 10 metros y medio de longitud, y con quien compartía alguno de sus hábitos.

El «Dragón Congelado» era tan grande como una avioneta.

Según un estudio publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology a partir de estas investigaciones, aunque los restos fueron encontrados hace casi tres décadas, siempre habían sido catalogados como parte del Quetzalcoatlus, habitante común del territorio actual de Texas.

Sin embargo, hace unos días los paleontólogos canadienses de la provincia de Alberta descubrieron ciertas diferencias entre ambos animales, y al estudiar los componentes óseos con mayor precisión, notaron que se trataba de una especie distinta, aún no clasificada.

Más de 100 especies de pterosaurios

Confundir este tipo de restos no es nada complicado, teniendo en cuenta que los pterosaurios son uno de los grupos de dinosaurios con mayor cantidad de subespecies en esta parte del mundo, lo que aumenta las probabilidades de desconciertos.

David Home, investigador de la Universidad de Queen Mary de Londres y autor principal del estudio, ha señalado que “este hallazgo nos da una idea más precisa de la diversidad de pterosaurios en América del Norte y su evolución”.

En particular, el Dragón Congelado del Norte era una especie carnívora, que se alimentaba de otras más pequeñas de reptiles como lagartos, pero también de mamíferos pequeños y bebés de otros dinosaurios de mayores dimensiones, cuando aún podía cazarlos de forma individual.

Michael Habib, investigador del Instituto de Dinosaurios del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles y participante en el descubrimiento, añade que “al igual que los animales voladores de hoy, el estudio podría llevar a importantes pistas sobre cómo los animales en el momento respondieron a los principales cambios en el clima”.

Este hallazgo, que no tiene una fecha precisa pero como decíamos data ya de hace varios años, demuestra que, aunque los azdárquidos compartían muchas de sus características, como el tamaño y el peso, también se diferenciaban en otras cuestiones.

El Cryodrakon boreas será considerado entonces como uno de los más célebres integrantes de la azdárquidos, que es como se conoce a los pterosaurios voladores más grandes de la historia, del tamaño de una avioneta para que nos demos una idea.

Para el protagonista de hoy, se afirma que su capacidad de recorrer grandes distancias en el aire era superior a la de otras especies similares, al punto de que podía trazar rutas por encima del océano o cruzando parte del continente en apenas un día.

Estos huesos, conservados en mejor estado que otros también pertenecientes a especies que se colocan dentro de los azdárquidos, les permitirán a los investigadores conocer más a fondo algunas de las costumbres de vida de estos reptiles voladores carnívoros, en tiempos en los que ya no somos testigos de este tipo de criaturas, como sí ocurre con otras adaptaciones de los dinosaurios.


¿TE GUSTA? ¡COMPARTELO CON TUS AMIGOS!