El hombre siempre ha alterado el clima, aunque nunca como ahora

Científicos de todo el mundo se unen al proyecto ArchaeoGLOBE, el cual consiste en reunir todo tipo de datos arqueológicos para demostrar que el ser humano ha estado "abusando" de los recursos naturales desde hace más de 3.000 años.


El cambio climático y la mano del hombre

Mucho hablamos por estos días acerca del calentamiento global y el cambio climático, y cómo el ser humano tiene total y absoluta responsabilidad por estos fenómenos que podrían modificar para siempre el comportamiento del planeta.

Sin embargo, estudios recientes concluyen que el actual calentamiento global no es la única huella del hombre en el mundo, sino que al menos en los últimos tres milenios nuestras sociedades han estado afectando la conducta de los ecosistemas.

Concretamente se trata de un informe desarrollado por la Universidad de Pensilvania, con el investigador Lucas Stephens a la cabeza, que explica cómo la actividad de hombres y mujeres ha transformado profundamente el planeta desde mucho tiempo antes de lo pensado.

“Las civilizaciones antiguas transformaron su entorno”, resume el experto, agregando que podría determinarse que el planeta se ve afectado por nuestra presencia más o menos desde hace unos 3.000 años, cuando comenzó la agricultura.

“Desde la tala de bosques al drenaje de tierras húmedas para usos agrícolas, pasando por emplear el fuego para cazar o recolocar especies, todos esos cambios antropogénicos acumulados, que transformaron el medio ambiente durante milenios, han dado como resultado el planeta en el que vivimos hoy en día”, desarrolla Stephens.

Indagaciones a gran escala

Estos estudios recientes, que forman parte de un proyecto más amplio llamado ArchaeoGLOBE, busca que científicos de todo el planeta compartan su información arqueológica acerca del uso de los suelos durante la historia, para saber así qué factores podrían incidir en escenarios futuros.

Algunas de las actividades que se consideran son la caza, la recolección y la pesca, como así también la agricultura intensiva y extensiva, el pastoreo; y mucho más aquí en el tiempo también, los primeros internos de urbanismo hasta las metrópolis contemporáneas.

Una vez determinados estos parámetros de estudio, se dividirá el planeta en decenas de regiones, y se contabilizarán los últimos 10 milenios, contestando cada uno de los arqueológicos una serie de preguntas acerca de sus propios conocimientos.

De este modo, ArchaeoGLOBE podría realizar una consideración como nunca antes acerca del paso del tiempo, y cómo las sociedades fueron usando la tierra para su provecho pero, sobre todo, cuando comenzaron a abusar de los recursos naturales.

Una de las primeras conclusiones de esta investigación es que el forrajeo, es decir cazar, recolectar frutos y pescar, era una costumbre bastante habitual en muchas de las poblaciones de hace 10.000 años, aunque se produjo un decaimiento de esas tareas en los siguientes milenios. Algo semejante ocurre con el pastoreo, del que se tienen registros de hace 8.000 años.

Sin embargo, los especialistas pretenden hacer hincapié en ese momento preciso, unos 3.000 años atrás, en el que el ser humano comenzó a practicar una agricultura más similar a la de estos tiempos, sin perder de vista las evidentes transformaciones.

Para Neil Roberts, investigador en la Universidad de Plymouth, una de las deducciones más interesantes tiene que ver con que “la transformación humana del planeta comenzó antes de lo que se pensaba”, y llevaría ya varios siglos más de lo esperado.

Además, han podido corroborar que las emisiones de dióxido de carbono y metano que provocan los ahora conocidos como gases de efecto invernadero, tienen sus primeras apariciones hace miles de años, si bien siempre a una escala mucho menor que la actual.

“Esto implica que el impacto humano sobre el clima no solo ha comenzado durante la era industrial, sino que puede tener sus orígenes en las sociedades basadas en la agricultura”, añade Roberts.

La necesidad de actualizar los modelos climáticos

Stephens asegura que, a partir de sus estudios, “se ha hecho evidente que los modelos de cambio climático actuales para usos de suelo del pasado subestiman la prevalencia, la duración y la profundidad de la agricultura intensiva en muchas partes del mundo”. En otras palabras, no sirven.

Es por esto que el científico ya ha pedido al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático que incorpore en breve toda la información que fuera recabada por ArchaeoGLOBE, lo que permitiría descifrar de forma mucho más precisa el futuro del planeta.

Además de eso, advierte que será importante analizar muy bien las zonas del mundo que mostraron con el paso de los milenios una recuperación de su masa forestal, algo que, se sabe, ocurrió en vastas regiones de los Estados Unidos, Europa y China.

En cualquier caso, este estudio tiene como finalidad demostrar que el hombre ha dejado huella sobre el planeta Tierra desde los comienzos de muchas de las civilizaciones que han derivado en las sociedades actuales, y que los primeros efectos pueden verse hace ya 3.000 años, y no apenas 200.

“También muestra que los problemas que afrontamos hoy en día tienen unas raíces muy profundas, y que va a hacer falta algo más que soluciones sencillas para resolverlos. Y no van a poder ser ignorados”, completa Stephen.


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