El glaciar Planpincieux, del Mont Blanc, en riesgo de derrumbe

El peligro de derrumbe que corre en la actualidad el glaciar Planpincieux, ha obligado a dar la voz de alarma y a su vez, desalojar los refugios aledaños para evitar a toda costa cualquier tipo de daño personal.


Glaciar Planpincieux

No importa cuántos discursos negacionistas ensayen Donald Trump o Jair Bolsonaro, el planeta nos está dando sobradas muestras de que el calentamiento global se encuentra entre nosotros, y si no hacemos algo más temprano que tarde, todos vamos a sufrir las consecuencias de no haber actuado.

Lo comentábamos hace apenas unas horas con la desaparición del que se considera el último glaciar de montaña de Venezuela, y ahora podemos irnos hasta el otro lado del mundo para seguir evidenciando los efectos que el cambio climático produce sobre la corteza terrestre.

Esto, a partir de un anuncio realizado por la Fundación Montagna Sicura, que controla el glaciar Planpincieux desde hace un lustro, cuyos encargados difundieron ante medios europeos el peligro que representa encontrarse cerca de este glaciar del Mont Blanc, ubicado en el Valle de Aosta, debido a que podría derrumbarse en cualquier momento.

De acuerdo a los datos que maneja esta entidad, “la masa de hielo del glaciar se ha desplazado una media de 35 centímetros al día durante el mes de agosto y principios de septiembre, llegando a registrar picos de hasta 60 centímetros diarios”.

Y si bien ya han asegurado que las principales zonas turísticas de esta parte de Italia, como así también los emplazamientos residenciales más cercanos no se encuentran en riesgo, temen por los curiosos que se acerquen al lugar para comprobar el fenómeno con sus propios ojos.

De hecho, las autoridades de la vecina localidad de Courmayer decidieron en los últimos días cerrar la carretera de acceso al lugar al menos durante la noche, porque de producirse un accidente en esas condiciones resultaría casi imposible brindar asistencia a las víctimas. De igual modo, los refugios del área afectada fueron evacuados, alejando aún más a los damnificados.

Una impresionante masa de hielo al borde del colapso

Aunque hablar de un movimiento de 35 centímetros al día podría no parecer demasiado para alguien que no conoce la fisonomía del lugar, si tenemos en cuenta que nos estamos refiriendo a una formación de agua congelada de más de 250.000 metros cúbicos de hielo, está claro que una precipitación podría poner en jaque toda la región.

Jean-Pierre Fosson, secretario de la Fundación Montagna Sicura, señaló ante la prensa de su país que no pueden aplicarse aquí exactamente las mismas conclusiones que en otros casos, dado que es uno de los pocos ejemplos de glaciares templados del mundo.

“Está influenciado por la temperatura del agua que fluye debajo, lo que lo expone particularmente al calentamiento global. El año pasado experimentó colapsos extraños en octubre y este año el desprendimiento del bloque y la velocidad de movimiento de 60 centímetros nos llevaron a advertir al alcalde”, resumió el especialista al respecto.

Las advertencias y acciones que tienen como finalidad evitar víctimas fatales seguirán, al menos, hasta que puedan estar seguros de que no hay posibilidad de derrumbe, algo por ahora incomprobable. “Podría desprenderse en un bloque, también podría desmoronarse o no colapsarse en absoluto”, ilustra el mismo Fosson.

Nueva muestra del calentamiento global

Como quedaba claro a partir de la explicación científica de este experto, los glaciares de montaña son específicamente vulnerables al aumento de las temperaturas en todo el mundo, y su desaparición, movimientos o caída, son una exposición certera de lo que ocurrirá después en zonas más frías del planeta, como el Ártico o el norte de Europa.

Lamentablemente, por más que no falten evidencias de este tipo, nos hemos acostumbrado a tomar medidas demasiado tarde, y todo indica que no habrá decisiones concretas sino hasta que una situación de este tipo se cobre miles de vidas inocentes.

En esta ocasión en particular, se espera que las temperaturas no bajen demasiado sino hasta los meses de noviembre o diciembre, lo que hace suponer que se producirá el desprendimiento de algún trozo del glaciar. Y eso en el más optimista de los escenarios.

Cuando llegue el próximo período invernal, seguramente podrá comprobarse una nueva pérdida de área de los glaciares italianos, que en las últimas tres décadas pasaron de ocupar aproximadamente 619 kilómetros cuadrados a los 368 kilómetros cuadrados actuales, un 40% menos.


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