El dragón de Komodo también está en peligro de extinción

El dragón de Komodo es el lagarto más grande del planeta y se encuentra incluido en la lista roja de especies en peligro de extinción, quedando algo más de 5.000 ejemplares en todo el mundo.


Dragón de Komodo

Si bien es cierto que todas las especies de animales cuentan con características que las definen y, por ende, las diferencian de las demás, no podemos engañarnos y dejar de admitir que algunas de ellas son únicas, por la fascinación que generan entre las personas.

Algo de eso ocurre con el famoso dragón de Komodo, un reptil de gran tamaño, de los más grandes del planeta, y que lamentablemente como tantos otros ha visto su población internacional reducirse hasta correr el riesgo de desaparecer para siempre.

Y es que, si bien los científicos vienen advirtiendo acerca de esta situación desde hace ya algún tiempo, los últimos estudios son poco alentadores, y obligan a que tomemos consciencia, de una vez por todas, acerca de la fragilidad del planeta que habitamos.

Un animal como pocos

Si aún no puedes repasar en tu mente qué tipo de animal es el dragón de Komodo más allá de la vaga descripción inicial, déjanos decirte que se trata del considerado “lagarto vivo más grande del planeta”, uno también conocido como “monstruo de Komodo”.

Más científicamente, se trata de un reptil saurópsido que habita sobre todo ciertas islas ubicadas en Indonesia Central, temido por los habitantes locales ya que se coloca en la cima de la cadena trófica de los ecosistemas que integra, aunque lo habitual es que se alimente de carroña.

¿De qué modo? Justo del mismo en el que lo hacen los buitres, recorriendo las zonas por las que suele moverse en búsqueda de restos de otros cadáveres de seres vivos en descomposición. Eventualmente, si no los encuentra también es posible que se dedique a la caza de algunos animales más pequeños como insectos, moluscos o roedores menores, aunque te recomendamos que no busques vídeos porque, en situaciones desesperadas, sus presas pueden ser más grandes.

Sin embargo, la fortaleza que adquieren los ejemplares adultos del dragón de Komodo nada tienen que ver con lo vulnerables que resultan cuando recién llegan al mundo, y por eso la naturaleza les hace vivir durante sus primeras semanas en los árboles. Después, un animal de éstos que llega a ser adulto puede alcanzar los 70 kilogramos de peso y los 50 años de vida.

Población en pleno descenso

Dejando de lado algunos otros detalles que lo distinguen, lo cierto es que el dragón Komodo está en peligro de extinción, como se confirma con su presencia en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza -UICN-.

Esto quiere decir que, en el mundo entero, no quedan más de 5.000 individuos de dragones de Komodo en condición salvaje los cuales, claro está, pueden encontrarse más que nada en las islas de Indonesia, como la que lleva el propio nombre de Komodo o la isla de Flores, la segunda más poblada según las estadísticas oficiales.

¿Y qué tipo de amenazas ponen en jaque su supervivencia? Las mismas que la mayoría de otras especies de las que hablamos aquí: la actividad del ser humano, que principalmente destruye los ecosistemas en los que nace, se cría, reproduce y muere. La urbanización indiscriminada de amplias regiones de este país asiático ya está en la mira de los conservacionistas.

Los ataques de las sociedades que se encuentran cerca de los asentamientos de estos animales son casi constantes, ya que muchas de ellas los persiguen para evitar ataques a sus niños y mascotas, y otras simplemente los cazan para alimentarse con su carne.

Eso produce una coyuntura en la cual los dragones de Komodo tienen problemas para encontrar sus alimentos habituales, desplazándose entonces hacia sitios donde normalmente no se acercarían, muchos de ellos en torno a metrópolis, y eso los expone el doble.

La última esperanza

Desde comienzos de la década de los 80, cuando ya comenzaba la tendencia irreversible de caída en el número de ejemplares salvajes de estos lagartos, funciona en Indonesia el Parque Nacional de Komodo, que pretende protegerlos de algunos de los riesgos antes señalados.

El propio establecimiento explica que su objetivo no es otro que “evitar la extinción y fomentar el aumento de individuos de esta especie en un entorno natural”, y la verdad es que los resultados obtenidos hasta el momento no están nada mal.

A tal punto esto es así, que incluso su alcance ha involucrado otras especies de fauna y también algunas de flora, ya como guardián indiscutible de la biodiversidad de Indonesia, una nación con características únicas tanto de animales como de plantas endémicas.


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