El cautivante Parque Nacional de Uluru‐Kata Tjuta, en Australia

Uno de los lugares más bellos de Australia es el Parque Nacional de Uluru‐Kata Tjuta, donde el visitante puede disfrutar de maravillosos paisajes y conocer secretos ocultos de civilizaciones antiguas.


Australia es, probablemente, uno de los países de todo el mundo que más asociamos con la naturaleza y el desarrollo de actividades como el turismo al aire libre, contando con cientos de parajes imperdibles para quienes gustan de este tipo de paseos.

Y entre los muchos que podríamos considerar, en esta ocasión queremos detenernos en particular en el Parque Nacional de Uluru‐Kata Tjuta, uno que no sobresale únicamente por los bellísimos paisajes y recorridos vírgenes, sino también por ser considerado guardián de algunos de los más profundos secretos de las antiguas civilizaciones locales.

Antes de entrar en sus muchos atractivos, déjanos decirte que este sitio podemos recorrerlo en motocicleta, realizando paseos a pie o en camello, siguiendo a nuestro guía indígena o directamente desde las alturas, en helicóptero o globo aerostático, de forma que seguro encuentras el modo de acceder a sus maravillas y llenar tus ojos con ellas.

La tradición que rodea al parque

Si hablamos del Parque Nacional de Uluru‐Kata Tjuta, lo primero que debemos considerar es que los antiguos habitantes del lugar, los Anangu, creen que los paisajes fueron creados por sus antepasados, los residentes originales del lugar, a fin de proteger esas tierras.

Si queremos comprender mejor todas las bellezas que nos esperan en esta zona de Australia, una buena idea puede ser comenzar el recorrido desde el Centro Cultural Uluru-Kata Tjuta, donde los expertos locales nos permitirán saber más acerca de la ley por la que se guía este pueblo, la Tjukurpa.

Puesta de sol en el Parque Nacional de Uluru‐Kata Tjuta.

También es posible aprovechar la ocasión para poner en práctica algunas de sus habilidades, como por ejemplo realizando talleres de pintura, cuyas piezas definitivas podemos llevarnos a casa como recuerdo, mientras aprendemos más sobre sus tradiciones y culturas.

Es importante que consideres asimismo que, aunque la posibilidad de escalar el Uluru se encuentra abierta al público, los propietarios históricos de estas tierras agradecen a quienes no lo hacen respetando el sentido religioso y simbólico del lugar.

Variada vida silvestre

Sin embargo, lo anterior no quiere decir que falten alternativas de entretenimiento, dado que puedes recorrer buena parte del Parque Nacional de Uluru-Kata Tjuta, considerado el hogar de cientos de especies de animales, aves y plantas exóticas de Australia.

Los especialistas creen que allí habitan cerca de 170 especies entre las que destacan los residentes más famosos del país, los canguros, además de otros como los walabíes, los dingos o los emús, que muchas veces podemos encontrar libres recorriendo estos desiertos rojos.

Los tres caminos principales, denominados Mala Walk, Lungkata Walk y Kuniya Walk, podemos llevarlos adelante con la ayuda de algún conocedor de la zona, que nos puede contar, por ejemplo, cómo plantas y animales locales fueron usados antiguamente para desarrollar la medicina local.

Guías con camellos recorren el monte Uluru en Australia.

Mientras tanto, en los alrededores del parque tenemos la posibilidad de acercarnos a algunas formaciones rocosas de cientos de millones de años, en muchos casos tan impresionantes como el Uluru. Aquí se aconseja conocer el Valle de los Vientos, para descubrir que su nombre no es casual.

Cuando llegues, lo reconocerás fácilmente por ser una maravilla natural al estilo de un cañón, con paredes generadas por el cúmulo de la arena que se mueve en el aire, además de cascadas secas y vistas secas, pero increíblemente bonitas, que llevan hasta las ruinas de la Ciudad Perdida y el Jardín del Edén, las pocas edificaciones que permanecen en pie en la región.

Estadía y cómo llegar

Pero no sólo de excelentes panorámicas viven los turistas que se acercan hasta el Parque Nacional de Uluru-Kata Tjuta, sino que además podemos degustar algunos exquisitos platos locales, como los realizados con carne de canguro o cocodrilo, que suelen acompañarse con vinos australianos de primer nivel, maridaje perfecto para cerrar la noche de un día agitado.

Si no sabes dónde alojarte, un buen sitio puede ser Longitude 131, no sólo por la cercanía que guarda con la mayoría de los paseos, sino porque además podemos visualizar desde allí algunos de los mejores amaneceres y atardeces del lugar.

Tampoco deberías desestimar, si quieres una experiencia un poco más rústica, el levantar tu propio campamento en la zona de Ayers Rock debajo de los árboles, o bien quedarse en el reconocido rancho de ganado que se ubica en Kings Creek Station.

Esta zona de Australia, ubicada a unos 500 kilómetros al suroeste del país, permite que si llegamos hasta allí en automóvil podamos conocer otros muy interesantes lugares como Alice Springs, el Parque Nacional Watarrka, Kings Canyon y el sistema montañoso West MacDonnell.

En cualquier caso, si decides llegar hasta tu destino en avión tampoco es una mala elección, y lo fundamental es que dediques unos días a conocer uno de pocos sitios que quedan en Australia y en el mundo donde la mano del hombre moderno apenas es visible.


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