Descubren una nueva especie de salamandra gigante en China

Después de comprobar el ADN de tres especies de salamandras, se descubre una nueva especie en China, la más grande de todo el planeta, la cual puede llegar a medir los dos metros de longitud en su fase adulta.


Salamandra gigante en China

Mientras algunas especies de animales han sido exhaustivamente estudiadas con el paso del tiempo, otras aún permanecen poco conocidas en términos científicos, y por eso cada pequeño descubrimiento no hace más que convocarnos y atraernos.

Justamente esto es lo que sucede, por estas fechas, con la salamandra, una vez que científicos del Reino Unido han logrado identificar y clasificar diferentes variantes de la salamandra gigante de China, catalogando una nueva subespecie que se caracteriza por alcanzar los dos metros de longitud, lo que le coloca como uno de los anfibios más grandes del planeta.

Concretamente, este animal ha sido denominado en términos coloquiales como “salamandra gigante del sur de China”, y como decíamos se cree que podría tratarse de “la especie de mayor tamaño de las cerca de 8.000 de anfibios conocidas actualmente”.

Los resultados de estas investigaciones, que se recogen esta semana en el último número de la revista Ecology and Evolution, dan cuenta de que no hay una única especie de salamandra gigante, sino varias, algo que se desconocía absolutamente hasta el momento.

Gracias al avance de las tecnologías y a la posibilidad de analizar diferentes ejemplares al mismo tiempo que tuvieron estos expertos, llegaron entonces a la conclusión de que hay tres especies con un antepasado en común, las llamadas Andrias davidianus, Andrias sligoi y una tercera, que hasta ahora no cuenta con denominación académica.

“Las especies divergieron hace entre 3,1 y 2,4 millones de años. Estas fechas corresponden a un período de formación de montañas en China, lo que podría haber aislado poblaciones de salamandras gigantes y llevado a la evolución de especies distintas”, asegura Samuel Turvey, autor líder del estudio y parte del Instituto de Zoología de la Sociedad Zoológica de Londres.

En esta ocasión, los científicos aprovecharon no sólo los datos de ejemplares vivos sino también otros de cuerpos conservados en museos que fueron capturados a comienzos del siglo, comparando el material genético de cada uno de ellos, obteniendo estos resultados.

Especie en peligro

Lamentablemente, como ocurre con muchas otras criaturas en distintas partes del mundo, mientras apenas se comienza a saber más acerca de las salamandras, ya hay que estar advirtiendo acerca de la posible desaparición de esta especie por culpa de los humanos.

Ocurre que se trata de un animal muy apreciado tanto como alimento como dentro de las técnicas de medicina locales, lo que asegura a quien obtenga ejemplares en buenas condiciones ganancias extraordinarias, que por supuesto motivan a muchos a buscarlos a cualquier coste.

Turvey, explicó que “históricamente, las salamandras gigantes no se utilizaban como alimento o medicina tradicional y, de hecho, la población local las evitaba en gran medida”.

Curiosamente, como detalla este especialista, se trata de un animal que casi nunca busca el contacto con seres humanos, y que tampoco sufría las consecuencias de ello, lo que se debe en parte a viejas tradiciones y mitos que han sido desterrados.

Hasta hace algunos años, el particular llanto que las salamandras realizaban cuando son sacadas del agua era asociado por los pobladores locales a los fantasmas de los bebés muertos, por lo que se consideraba de mala suerte tocarlas, e incluso verlas de cerca.

Con la mayor demanda de salamandras que comentábamos antes, tanto para la industria gastronómica como para la de la salud, ahora no sólo se intenta capturar ejemplares en condiciones salvajes, sino que incluso en varias partes de China podemos encontrarnos con “granjas” en las que se las cría, reproduce y comercializa abiertamente.

“Esto ha llevado a una presión extrema sobre las poblaciones silvestres, ya que los animales silvestres son cazados furtivamente a través de su área de distribución para poblar las granjas de salamandras”, agrega Turbey, dejando claro el peligro que supone esta práctica.

Melissa Marr, del Museo de Historia Natural de Londres y una de las colaboradoras de esta investigación, manifiesta por su parte que “estos hallazgos llegan en un momento en que se requieren intervenciones urgentes para salvar a las salamandras gigantes chinas en estado salvaje”.

Incluso, es difícil tener constancia de que la subespecie de salamandra gigante de China de mayor tamaño siga existiendo, ya que en su caso la clasificación es posible gracias a uno de los ejemplares conservados en Londres, y no pertenece a los hallados en estado natural.


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