Descubre el único río sin mar en el Delta del Okavango

El Delta del Okavango es uno de esos lugares en los que la naturaleza asombra a todo aquel que lo visita. Los animales en plena vida salvaje se entremezcla con impresionantes panorámicas que entran por la retina.


Viaje al Delta del Okavango

La naturaleza es tan maravillosa, que casi todas las formaciones que se han producido con el paso del tiempo tienen un por qué, ensamblan dentro de un mecanismo de conservación del ambiente que posibilita la vida de animales, plantas, y los mismos humanos.

Así, hemos aprendido a través de la ciencia que normalmente los ríos desembocan en mares, y muchos de los destinos turísticos asociados a bellísimos parajes alejados de la mano del hombre, de hecho, tienen que ver con este tipo de sitios.

Sin embargo, como muchas veces ocurre también podemos hallar excepciones a la regla en el planeta Tierra, y por eso hoy queríamos trasladarnos hasta uno de los pocos casos, sino el único, en el que un río no está asociado a ningún mar.

Si te consideras un viajero interesado por la naturaleza más salvaje, te proponemos entonces que te tomes unos días para llegar hasta Botsuana, y más precisamente a la región noroeste de su territorio, donde presenciarás este fenómeno geográfico tan extraño.

Un delta diferente

Como anticipábamos antes, hablamos de un delta absolutamente distinto a los que podrás ver en otras partes del planeta, dado que el Okavango desemboca en pleno desierto y no en el mar, que es lo que uno esperaría cuando se trata de estos cauces de agua.

Definido por los expertos como “ecosistema único de plantas y animales”, se trata de una llanura que sobresale por lo seco del ambiente, y que tiene una extensión de aproximadamente 20.000 kilómetros cuadrados, alcanzando sus máximos en la época de crecidas del río homónimo, que nace en Angola y pasa por Namibia antes de perderse en el desierto del Kalahari.

Es, justamente a partir de esta finalización tan curiosa del Okavango que han aparecido allí especies endémicas, compartiendo un hábitat sin igual junto con otras que difícilmente puedan disfrutar de semejante tranquilidad, alejadas de nuestra intervención.

Entre los animales o plantas que sólo viven en esta zona destaca por ejemplo el caso de los leones nadadores, una especie que necesita sumergirse así tres cuartas partes del tiempo en el agua, y que dispone aquí de todo lo necesario para desarrollar su vida.

León nadador en el Delta del Okavango.

Por estas características tan particulares, el delta de Okavango ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2014, y lo más maravilloso para los turistas es que los paisajes cambian casi por completo de acuerdo a la estación del año en la que nos acercamos allí, como dependiendo de qué parte de extensión abarcamos.

Sin ir más lejos, en la parte norte de este territorio podemos visualizar un paisaje un poco más fluvial que se mantiene constante durante el año, lo que ha llevado a que algunos pobladores del país se asienten a las orillas del río, disfrutando de las bondades de la pesca del mismo modo en el que lo hacen las muchas especies de aves locales.

Por otro lado, tenemos lo que es el delta en sí, el lugar en el que se hallan los mamíferos de mayor porte y algunas de las especies de animales únicas que forman parte de este destino turístico tan particular, por lo que se recomienda visitarlo de la mano de un guía.

Finalmente, y ya desaconsejado para cualquiera que no sea un verdadero experto en la materia, tenemos la sabana, el espacio más salvaje, donde los carnívoros se alimentan de sus presas exactamente del modo que vemos en películas y documentales.

Elefantes en el Parque Nacional Chobe.

Es, gracias a esta increíble variedad de hábitats, que el Delta del Okavango se considera un sitio completamente diferente a todos los que conocemos, uno que propicia tanto los safaris como el senderismo y los recorridos aéreos.

Si a eso le sumamos las panorámicas increíbles que dejan los ríos Linyanti y Chobe y el parque nacional del mismo nombre, entonces puedes estar seguro de que la extensión de miles de kilómetros cuadrados que te espera será imposible de cubrir por completo.

Recomendaciones para viajeros

Como pequeño primer dato para que lo tengas en cuenta, considera que esta porción de Botsuana es protegida para la mejor conservación posible de los ejemplares que habitan en ella, y conviene que intentes asegurarte la visita al parque y otros recorridos turísticos antes de partir hacia allá.

Si tienes dudas acerca del mejor momento del año para desplazarte a este destino africano, debes saber que cada mes tiene su encanto, aunque la mayoría prefiere hacerlo durante abril, mayo, junio o julio, antes de que las temperaturas suban demasiado, y aprovechando que es la temporada en la que las lluvias bajan un poco su intensidad.

Una vez analizados los puntos anteriores, para llegar a Botsuana, la mayoría decide hacerlo por los aeropuertos de Maun o Kasane, que son los más cercanos respectivamente al Delta del Okavango o al Parque Nacional Chobe, así que eso dependerá de lo que tú decidas.


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