Científicos hallan un agujero negro que no pueden explicar

El pasado mes de agosto se descubre el mayor agujero negro desde que se tienen registros. Tiene unas dimensiones tan gigantescas que los científicos no logran comprender cómo ha podido formarse.


Aunque lo habitual es que la mayoría de descubrimientos científicos que se producen aparezcan como consecuencia del esfuerzo constante de los investigadores por llegar a resultados prácticos de sus teorías, en ocasiones también se producen hallazgos que, simplemente, no se pueden explicar.

Esto es lo que ha ocurrido en los últimos días, cuando los detectores de ondas gravitacionales LIGO y Virgo captaron un agujero negro muchísimo más grande de lo que cabría esperarse, al punto de que los investigadores, como primera reacción, indicaron que era “físicamente imposible”.

Stan Woosley, astrofísico de la Universidad de California y uno de los autores de este increíble descubrimiento, declaró para la revista especializada Quanta que, cuando iniciaron sus estudios, “la predicción era no encontrar ningún agujero negro, ni siquiera unos pocos”, aunque saben que “la naturaleza a menudo encuentra una manera” de generarlos.

Sin embargo, de ninguna manera estaban preparados para observar con sus propios ojos la presencia de un agujero negro de hasta 100 soles, el cual creen que no puede haberse formado “de modo habitual”, abriendo una interminable serie de interrogaciones al respecto.

Un cuerpo celeste completamente desconocido

Si bien los agujeros negros han sido clasificados hace tiempo como cuerpos celestes semejantes a esferas de gran densidad cuya gravedad es capaz de atrapar hasta la luz solar, no se tenía ningún registro de uno de semejante tamaño, y tampoco hay explicaciones previas que puedan ofrecer razones concluyentes para comprender su existencia.

En efecto, se sabe que los agujeros negros se forman a partir de los núcleos en contracción de las estrellas gastadas, pero no automáticamente sino después de que se produzca una explosión que aniquile este núcleo, sin dejar muchos más rastros del antiguo cuerpo.

A partir de ello, los científicos han determinado que, para núcleos con una masa entre 65 y 130 veces mayor que la de nuestro Sol, la estrella en cuestión debería destruirse casi por completo con una explosión antes de formar el agujero negro.

Así, resultaba impensado hasta ahora que aparecieran agujeros negros con masas en el rango de 50 a 130 masas solares, o si bien se tenía noción de alguno de ellos, después continuaban explotando hasta generar varios agujeros negros más pequeños.

Ahora, todas esas conclusiones previas son objeto de acaloradas discusiones científicas, aunque de momento no hay unanimidad en cuanto a las hipótesis que podrían resumir este hallazgo tan particular que tiene en vilo a la comunidad de expertos.

Posible respuesta

Por ahora, una de las consideraciones entre los especialistas en la temática es que podría tratarse de varios pequeños agujeros negros que han estado chocando y fusionándose entre sí hasta formar uno gigantesco, que es el que apareció en los detectores de ondas gravitacionales LIGO y Virgo.

Según explican en Quanta es posible que, en algún sitio especialmente denso del universo, varios agujeros negros con masas de entre 30 y 50 solares se hayan fusionado, lo que podría explicar, al menos en principio, estas señales inusuales que detectaron.

Una segunda conjetura implicaría que se trate de un agujero negro conformado a partir de una estrella mayor que ya haya explotado, aunque eso significaría que el cuerpo original tuviera un peso de hasta 300 soles, algo de lo que tampoco se tiene conocimientos previos.

Sin embargo, todo indica que podría tratarse de un fenómeno que “implicaría que la componente más masiva podría ser un agujero negro y la menos masiva una estrella de neutrones”, aunque seguirán evaluando la señal captada el pasado 14 de agosto para saber más sobre ella.

De tratarse de un evento como el que acabamos de escribir, eso explicaría por qué uno de los objetos del sistema binario posee más de cinco masas solares y el otro menos de tres, y confirmaría que los agujeros negros pueden tragar también estrellas de neutrones.

Antonio Font, catedrático de Astronomía y Astrofísica en la Universidad de Valencia y coordinador del Grupo Virgo, ha señalado que “podría ser una binaria formada por un agujero negro y una estrella de neutrones, con lo cual sería la primera binaria de este tipo detectada”.

Lo seguro es que se trata de un hallazgo sin precedentes dado que, si se trata de una binaria formada por dos agujeros negros, estaríamos en presencia de “la primera evidencia de la existencia de agujeros negros de baja masa, por debajo de tres masas solares”.


¿TE GUSTA? ¡COMPARTELO CON TUS AMIGOS!