Científicos descubren un tipo de araña que come carne humana

Científicos hallan una nueva especie de araña que posee unos dientes más grandes de lo normal. Habita en zonas naturales y aunque se trata de una especie "débil", aseguran que es capaz de comer carne humana.


Descubren nueva especie de araña camello

Muchos de nosotros tememos a las arañas, o al menos no nos hace demasiada gracia encontrarnos con una de ellas en casi ninguna circunstancia. Ahora bien, si además nos dijeran que algunas de las especies de arácnidos son capaces y gustan de alimentarse con carne humana, estamos seguros de que el rechazo que provocan crecería exponencialmente.

Y decimos esto porque un grupo de científicos acaban de descubrir una araña camello que habita en diferentes partes de las provincias argentinas de Santiago del Estero y Córdoba, y que posee esta curiosa característica que la vuelve muy peligrosa.

Si bien se tenía constancia previa de la existencia de este tipo de variedades de araña, lo cierto es que por el momento apenas se les conoce en detalle, aunque podemos asegurar que no sólo son desagradables sus costumbres, sino también su aspecto estético, que nada tiene que ver por ejemplo con la tarántula azul descubierta hace apenas unos días en Sri Lanka.

Una araña muy peligrosa

Como decíamos anteriormente, lo primero que llama la atención de esta nueva especie es que posee dientes más grandes de lo normal, y la creencia inicial de los investigadores es que los utiliza para comer carne… y entre esa carne, la carne humana.

Los científicos han reportado el hallazgo de esta nueva especie en las zonas antes mencionadas, que se suman de este modo a otras similares que fueron descubiertas antes tanto en Argentina como en el país vecino de Chile, en regiones que comparten hábitats similares.

“Es de suma importancia conocer la biodiversidad de nuestros países para así tener conciencia de cuál es el patrimonio biológico y así tomar las medidas necesarias para poder preservarlo”, comentaron los expertos detrás de esta noticia que recorre el mundo.

La nueva especie ha sido denominada Gaucha Ramirezi, en un claro homenaje al Doctor Martín Ramírez, aracnólogo a quien se le atribuye el haber dado con la primera araña de esta clase dentro del territorio argentino, abriendo un nuevo segmento de arácnidos hasta entonces desconocido.

En cuanto a las características particulares de estos ejemplares, podemos decir que tienen unas dimensiones de alrededor de dos centímetros, un color café claro en casi toda su extensión con algunas manchas claras sobre los lados, mientras que habitan en zonas naturales, lo que permite suponer que la cercanía con el hombre termina por eliminarlas.

De hecho, los especialistas estudiaron las arañas en cuestión con microscopios y notaron que se trata de una especie bastante frágil, que necesita ocupar ecosistemas perfectos porque, de lo contrario, sus posibilidades de supervivencia se reducen de forma notable.

Incluso, para hacerse con los ejemplares que finalmente fueron analizados, tuvieron que utilizar un sistema denominado “trampas de caída”, que permite capturarlas sin provocarles ningún tipo de daño, para poder observarlas en detalle antes de liberarlas de nuevo.

Se espera que estas investigaciones continúen en los próximos meses, considerando sobre todo que se trata de una especie que representa un peligro real para quienes residen en estas provincias, intentando evitar por todos los medios posibles que puedan atacar seres humanos, teniendo en cuenta además, que las arañas están volviendo más agresivas debido al cambio climático, según los estudios publicados hace un par de semanas.

Mandíbula letal y carácter agresivo

Con la anterior frase que da lugar a este párrafo han caracterizado los expertos este tipo de arañas, pertenecientes al grupo de los solífugos, las cuales tienen una tendencia tan marcada a atacar a las personas que, por lo regular, se les confunde con alacranes o escorpiones.

Es tal la fuerza de la mandíbula de estas arañas que son capaces de desmembrar a algunas de sus presas sin demasiada dificultad, y si a eso le sumamos unas piezas dentales en forma de pinza, llamadas, quelíceros, resultan un peligro no sólo para otros insectos de los que se alimenta, sino también para nuestras extremidades inferiores.

Andrés Ojanguren-Affilastro, biólogo argentino y director de la investigación detalló que, aunque se deben tomar las precauciones necesarias para evitar episodios de ataques, resulta igualmente importante cuidar los entornos naturales de esta especie para evitar que se extinga.


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