Algunas especies de árboles pueden adaptarse al cambio climático

Las últimas investigaciones confirman que, existen especies de árboles que pueden adaptarse mejor que otros ante el inminente cambio climático que está sufriendo el planeta.


Aunque el ser humano siempre ha afectado, con su actividad, las condiciones climáticas de todo el planeta, nunca en la historia se habían registrado tantos cambios en el ecosistema mundial como ahora, y poco sabemos acerca de la forma en la que la naturaleza podrá reaccionar a estos eventos.

Es por este motivo que los científicos de todo el mundo intentan analizar algunas de las especies de animales y sobre todo de plantas, para conocer de qué manera pueden mutar para sobrevivir, descubriendo por ejemplo que algunos de los animales que habitan el planeta están reduciendo su tamaño.

En el caso de la flora, sin embargo, todo indica que también ciertas especies tienen la capacidad de transformarse para no ser extinguidas por el calentamiento global, como demuestra ahora un estudio que acaba de ser publicado en la revista especializada PNAS.

El informe, desarrollado por expertos internacionales del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales -CREAF-, detalla que “los árboles y los bosques están aprendiendo» a adaptarse al cambio climático”, hecho que hasta ahora era completamente desconocido.

Mejor aprovechamiento del agua

La investigación, liderada por especialistas de la Universidad de New Hampshire, ha ofrecido muestras de cómo muchas especies de árboles y otras plantas están haciendo un mejor uso del agua que tienen a su alcance que años atrás.

Al parecer, estos seres vivos tienen la capacidad de obtener sólo el efecto fertilizante del dióxido de carbono cada vez más presente en la atmósfera, de manera tal que, en los períodos en los que pueden obtener abundante agua, crecen con mayor velocidad de lo normal.

Este informe sugiere, entonces, que algunas de estas especies podrían estar volviéndose mucho más eficientes que antes, aprovechando a su favor un problema como el de la creciente cantidad de carbono disponible, para acelerar el proceso de fotosíntesis.

Pero lo realmente interesante es que esta adaptación no se produce de forma automática en todos los casos, sino que sólo algunos ejemplares “han aprendido” a defenderse de este modo ante el incremento de dióxido de carbono en el aire, y muchas veces también frente a la escasez de agua.

Rossella Guerrieri, autora principal del artículo, ha explicado que “si el agua es abundante, sí aumentan la captura de dióxido de carbono y hacen la fotosíntesis más rápido para crecer sin tener en cuenta la transpiración; en cambio, si el agua escasea, prefieren ir más despacio y conservarla”.

Para llegar a estas conclusiones, la ecóloga y su equipo se encargó de analizar en detalle lo que ocurre con 12 diferentes especies de árboles que se encuentran en los Estados Unidos, y que difieren en sus características, intentando abarcar la mayor cantidad de comportamientos posibles.

“Hemos elegido ocho bosques maduros y para cada especie de árbol hemos extraído un testigo de madera de su tronco. Una vez identificados los anillos que correspondían a los últimos 30 años de crecimiento, les hemos aplicado una técnica de análisis químico”, se explayó la experta

“Este procedimiento se hace con isótopos y es el único que nos permite imaginar cómo han respondido los árboles al aumento de dióxido atmosférico y a los cambios en el clima a lo largo de las últimas décadas”, completó Guerrieri.

Un proceso muy particular

Para saber más acerca de cómo los científicos pueden conocer detalles del modo en que se desenvuelven estos árboles, hay que decir que los estudios se basan especialmente en sus estomas, como se denominan los pequeños poros de las hojas.

En ellos se produce el intercambio de gases de la atmósfera, además de la regulación de la temperatura y el agua que han absorbido en la fotosíntesis. Es decir, mientras absorben el dióxido de carbono que necesitan para alimentarse y crecer, también pierden agua.

Por este motivo, cuando se quiere saber el nivel de eficiencia que tiene el proceso de fotosíntesis de uno de estos árboles, lo que deben revisar es cuánta agua requieren para obtener el crecimiento necesario, y relación es la que permite llegar a estos datos.

Scott Ollinger, biólogo y otro de los autores del informe, ha detallado la situación del siguiente modo: “es igual que los kilómetros por litro de gasolina de un coche, pero con toneladas de carbono por litro de agua”, como para que nos demos una idea más concreta de qué hablamos.

Para los especialistas, comprobar que al menos algunas especies de árboles son capaces de adaptarse con cierta celeridad a las nuevas condiciones de vida que les imponemos el planeta y nosotros los humanos, representa sin duda una luz de esperanza de cara al futuro.


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